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CARTA DEL DIRECTOR

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Pensar críticamente la realidad colombiana y lo que ocurre con la educación, nos convoca a  reconocer la hegemonía del bipartidismo y la jerarquía eclesiástica cuyos intereses no han permitido la construcción de una democracia real en una sociedad donde se pueda vivir productivamente, en medio de las diferencias y no a pesar de ellas.

Esta situación histórica ha tenido profundas consecuencias en la educación. Pues como dice el profesor Carrión: “La llamada independencia nacional, no significó realmente la descomposición del régimen colonial que decían los próceres estar confrontando, pues, el sistema de valores económicos y culturales hispano-coloniales, persistiría en la naciente estructura republicana y lograría perdurar, anacrónicamente, hasta nuestros días…”

¿Qué significa pensar

críticamente la educación? 

May26 art2En ese contexto, el pensar crítico es la aventura de reconocer que la educación no es un hecho técnico, sino que por el contrario es un acontecimiento ligado a la experiencia humana, y por tanto, es social, histórico, económico y político.

Y por eso, está relacionado con las condiciones materiales del momento histórico en el que se produce. Denunciar el neoliberalismo es parte de esta pugna. El neoliberalismo se encubre con fachadas técnicas, y por ende, absolutas. En esa medida, el neoliberalismo concibe la educación como un hecho rígido, preciso, eficaz., medible y controlable por medio de estándares, indicadores, índices y un cúmulo de recetas que se suponen exactas e incuestionables.


Formación de pensamiento crítico

desde la Educación Popular 

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En el mundo académico, las expresiones “crítica”, teoría crítica y pensamiento crítico, tienden automáticamente a ser asociadas con una corriente filosófica, en particular con la llamada Escuela Crítica de Frankfurt y a pensadores como Adorno y Horkheimer.

Los más eruditos nos aclararán que la crítica, nació como una operación auxiliar de la filología y de la historia (crítica interna y externa de documentos), se elevó en Kant a un ejercicio de cuestionamiento filosófico sobre los límites de la ciencia, la ética y la estética y en los hegelianos de izquierda se orientó a develar cuanto había de alienación y extrañamiento en la religión, el arte y la filosofía misma. (Puerta2015, p, 125).


 La persistencia del régimen

señorial-hacendatario en el

sistema educativo colombiano

May26 art4Mentalidades moldeadas por siglos de presencia religiosa, por la beatería y el clericalismo y por todo el sistema de lealtades personales que estructuró el régimen colonial hacendatario, serían el sustrato del modelo educativo que subsistiría aún después de la Independencia.

En los comienzos de la vida republicana el problema fundamental para los dirigentes revolucionarios fue cómo alcanzar la cohesión económica, política, administrativa y cultural en un territorio constituido como un archipiélago de regiones, multiétnico y pluricultural, en una sociedad profundamente estratificada y establecida a partir de relaciones de servidumbre y subalternidad.

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Tránsitos hacia la

utopía educativa en

Paulo Freire

May26 art5En la obra renacentista “Utopía”, su autor, Tomás Moro (Londres: 1478- 1535), narra la historia de una isla imaginaria llamada Utopía, en donde existe un Estado en el cual la vida de sus habitantes transcurre en medio de una democracia perfecta. Utopía está situada en algún lugar de la Atlántida y su capital es Amaurota, que significa sitio “esfumado a la vista” o también “entre brumas”, es decir, algo así como un lugar difícil a la vista para cualquier visitante.

Con esta breve descripción, queremos señalar la trascendencia que para Paulo Freire tiene la “Utopía” a través de toda su obra, pero no ya como lo propuso Tomás Moro en el sentido de ser una ficción o algo irrealizable. 

 

 

 

 

 

 

Tránsitos hacia la

utopía educativa en

Paulo Freire

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