titulo Revista 124

 

 

EDITORIAL

Las trampas del Ministerio de Educación

Nacional a la evaluación de docentes

En mayo de 2015, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación -Fecode-, en representación de más de 300.000 maestros afiliados, después de un paro de 38 días y un sinfín de argumentos, mediaciones y presiones mediáticas, logró un acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional en cabeza de su Ministra Dra. Gina Parodi que modifica la manera de evaluar a los maestros del Decreto 1278 de 2002, para el ascenso o nivelación salarial en el escalafón docente.

El Acuerdo establece con claridad que la evaluación será “con carácter diagnóstico formativa y por pares académicos” y que se establece una “comisión de seguimiento e implementación para fijar criterios e instrumentos”. Este es un compromiso vinculante para las partes y tiene efectos que deben ser garantizados por la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría y la Fiscalía al tenor de los derechos laborales de los trabajadores como servidores públicos.

Las consecuencias de este Acuerdo tienen que ver con los fundamentos y criterios del enfoque formativo que supera y modifica la evaluación de examen por competencias, además del proceso mismo para llevar a cabo este nuevo compromiso.

Pero, a casi tres años de lo firmado en mayo 2015, y sin que se haya modificado el Acuerdo, lo que ha sucedido es la aparición arbitraria de una instancia gubernamental que no estaba prevista en éste. En efecto, tanto para la elaboración de las rúbricas como para la contratación y capacitación de los pares, así como para llevar a cabo la evaluación de los docentes, el MEN contrata al Icfes, una institución que no tiene experiencia en la administración ni mucho menos en la elaboración de evaluaciones formativas.

Mediante la contratación con el Icfes, el Gobierno, pretende despojar a la Evaluación con Carácter Diagnóstico Formativo, de su sentido cualitativo de mejoramiento de las prácticas educativas y pedagógicas; en tal sentido, la Comisión de Seguimiento e implementación se ha reducido a una función formalista y figurativa cuyas decisiones, sin que se tengan en cuenta las propuestas de Fecode, se configuran en el plano de la instrumentalización de la Evaluación docente direccionada a “ponerle palos en la rueda” al carácter formativo de la evaluación de los docentes, y a impedir el ascenso y la reubicación salarial de los educadores en el escalafón docente.

En consecuencia con lo anterior, se pierde el rol formativo de los pares de emitir juicios de valor con criterios pedagógicos sobre los videos y, como lo propone Fecode, de establecer un diálogo pedagógico con los docentes evaluados para que realmente se produzca una relación dialéctica, dialógica, complementaria y de retroalimentación entre la Evaluación con Carácter Diagnóstico Formativa y las prácticas pedagógicas de los maestros. El papel de los pares se  reduce a capacitarlos en confrontar y decodificar ítems preestablecidos frente a los videos en un ejercicio técnico de aplicar una lista de chequeo estandarizada. Esta acción operativa desprovista de la reflexión ha degenerado en situaciones indignas, de irrespeto y de calumnia para con los educadores, porque desconociendo las realidades que muestra el video, el Icfes hace anotaciones de circunstancias que no aparecen en éste, por ejemplo, que el maestro maltrata a los estudiantes.

El MEN también quiere asestarle otro golpe mortal al sentido de la Evaluación con Carácter Diagnóstico Formativa al pretender imponer dos situaciones que, a toda costa, son estocadas para matar el carácter formativo no solo de la evaluación docente sino de la educación:

  1. Volver a la evaluación-examen que como ya se demostró en las cinco primeras evaluaciones de 2010 a 2014, en nada contribuyeron al mejoramiento de la educación. En este punto, desconoce el acuerdo Fecode-MEN por cuanto la transitoriedad de la ECDF va hasta la expedición del Estatuto Único de la Profesión Docente.
  2. Alargar el tiempo de la tercera cohorte hasta 2020. El MEN obstaculiza los cursos de formación sobre las prácticas pedagógicas para los docentes que obtengan menos de 80 puntos. Como están planteados los cursos en el Acuerdo Fecode-MEN de 2015, son la mejor opción y el aspecto más importante y transformador de la Evaluación con Carácter Diagnóstico formativa, puesto que se convierten en el escenario reflexivo y creativo para tomar distancia crítica, analítica y propositiva de la evaluación docente y de las prácticas pedagógicas de los maestros en el aula, para potenciarlas no solo como acción de enseñanza, sino como posibilidad de cambio del docente por una educación digna.

Convocamos al magisterio a defender el carácter diagnóstico formativo de la evaluación docente; es un desafío en la lucha política, sindical y del Movimiento Pedagógico, de los maestros como intelectuales, posicionarse en el campo de la Pedagogía y asumir su práctica como un proceso de acción, reflexión y participación continuas y creadoras en el campo de las resistencias transformadoras de la educación.

Para hacer presente este horizonte en la evaluación docente es necesario convertir en experiencia de vida los diálogos pedagógicos entre pares académicos y los cursos de formación en las prácticas pedagógicas escolares; esto es asunto de dignificación de la profesión docente.