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EDITORIAL

Pensamiento crítico en educación

Julio11 2017 art 1Nos cuenta Platón, en el mito de la caverna, que unos hombres permanecían atados en el fondo de una caverna viendo pasar las sombras o apariencias de lo que sucedía afuera y que ellos tomaban como la realidad.

Nos cuenta también que Sócrates se consideraba el hombre más sabio de Grecia porque, a diferencia de quienes afirmaban saber y no sabían, el afirmaba “solo sé que nada sé pero algunos ni siquiera esto saben”.

Nos dijo Estanislao Zuleta que la filosofía fue posible en Grecia, porque inventaron la lógica y no estuvieron sometidos al dominio dogmático del monoteismo.

Aristóteles, Pitágoras y Euclides, fueron maestros en el arte de la demostración lógica argumentada.

Pero fue E. Kant quien inaugurando la razón moderna estableció que ser ilustrado era pensar por sí mismo, ponerse en el lugar del otro y ser consecuente con lo que se piensa en el nivel práctico, inaugurando así el uso público de la razón para el ejercicio de la democracia.

En la época moderna y posmoderna, las ciencias naturales y sociales se consolidan como el epicentro de la argumentación verdadera y de la comprensión de sentido para explicar y comprender la naturaleza y la sociedad.

Existe entonces un patrimonio cultural de la humanidad cuyos resultados o legados nos permiten tener una visión del mundo y construir sobre ella nuevas rutas para hacernos más humanos y nuestras sociedades más justas.

Es, por tanto, urgente, preguntarnos por el valor del pensamiento en la construcción de democracia y los efectos de un pensamiento crítico que vaya más allá de la lógica y la gramática de los enunciados, para ir a la raíz de las condiciones que han hecho posible la crisis y han naturalizado una noción de realidad que no es más que la suma de sus propios intereses.

¿Qué significa pensar? ¿Cuál es la importancia del pensamiento crítico para la construcción de democracia? Por qué convocar a la reflexión y a tomar distancia de los aparatos mediáticos que reproducen verdades a medias, análisis sesgados, interpretaciones acomodadas a los intereses de los grupos económicos que viven de la explotación de esas mismas condiciones de inequidad?

En este número de la revista, decidimos consultar con pensadores críticos que nos ayuden a superar las visiones ingenuas, que como los habitantes de la caverna, nos hacen pensar que el mundo es así y no se puede cambiar.

Es entonces, una convocatoria a desafiar los entornos que nos circundan, a sobreponernos a los escepticismos y la parálisis que la desesperanza impone, y que cosifican la acción humana, al asumir ingenuamente que esa catapulta de desastres, corrupción, mentiras y violencia, ya no son posibles de superar.

“Pesimismo de la conciencia, optimismo de la voluntad” era el llamado de Gramsci, para provocar otro pensamiento crítico, un pensamiento crítico que compaginaba una visión sobre la fatalidad con una política de la esperanza.

Es la sociedad de corte capitalista y el predominio del capital financiero y sus lógicas de mercado, que además son depredadoras del mundo, el planeta, la vida, la sociedad, los afectos y el individuo, la fábrica de esas visiones y prácticas de eclosión del pensamiento crítico que tiene postrada la sociedad y la educación a dinámicas de mercado, despojadas de sentido, pero encubiertas en la falsa idea de que la construcción de sentido está dada en la indiferencia, la apatía política, el consumo desmedido y el trabajo compulsivo subordinado a las demandas del rendimiento.

Ante esa manifiesta crisis mundial del capitalismo y sus dramáticas sombras de corrupción, guerra, amenaza a la vida y mentiras mediáticas, organizadas para la generalización de la mercantilización de la vida, la cultura y la educación, es urgente dinamizar otros modelos educativos, otras formas de formación y educación, capaces de volver la mirada al pensar crítico como o ese poderío del pensamiento para concebir la educación y la sociedad de otra manera; es acudir al pensar distinto, por peligroso que sea, para la lucha contra-hegemónica a ese pensamiento único que lo somete todo a la dinámica del mercado.