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Desarrollo del pensamiento,

desde la enseñanza para la

comprensión y el uso de rutinas

Abr 18 art 2El marco de la EpC y la estrategia de hacer visible el pensamiento por medio de las rutinas, se consolidan como una valiosa herramienta para desarrollar el pensamiento y promover la formación de emprendedores desde las diferentes áreas del currículo, como las ciencias (naturales y sociales), matemáticas, lectura y escritura. A través del establecimiento de hilos conductores, tópicos generativos, metas de comprensión y desempeños que faciliten a los estudiantes llegar a ellas. En el caso de las áreas señaladas se han diseñado diez unidades de comprensión con el objetivo de fomentar las habilidades  el emprendedor, sin dejar de lado el desarrollo del pensamiento histórico, científico, lógico matemático y lógico lingüístico. Para ello en cada uno de los desempeños de exploración, investigación guiada o aplicación se plantean rutinas y actividades que generan diferentes movimientos de pensamiento y que aportan a la formación de un estudiante emprendedor. Por ejemplo, a través de la observación, interpretación y generación de preguntas a partir de una imagen, los estudiantes pueden de forma individual y grupal hacer descripciones, construir explicaciones e interpretaciones, tener en cuenta diferentes puntos de vista, preguntarse, establecer conexiones, entre otros movimientos de pensamiento, que a su vez implican ser creativos (curiosidad, fluidez), críticos (identificar, analizar), autorregulados (manejo de las emociones, organización de tiempos y tareas),  proactivos (iniciativa, perseverancia), tomar decisiones (solución de problemas), trabajar en equipo y ser líderes (disposición y responsabilidad).

El uso de rutinas de pensamiento, promueve la participación activa de los estudiantes, los empodera, les ayuda a reconocer sus habilidades y a adquirir autonomía. Se plantean con una intencionalidad, por ejemplo, para el caso del desarrollo del pensamiento científico: hacer y probar hipótesis, generar preguntas, observar de cerca y construir explicaciones. Para el pensamiento histórico, entre los tipos de pensamiento que se han priorizado están: el tomar perspectiva, establecer conexiones, construir explicaciones e interpretaciones. Para el pensamiento lógico matemático: buscar patrones, hacer conjeturas, formular generalizaciones y construir argumentos. Y para el caso del pensamiento lógico lingüístico: hacer interpretaciones, conexiones y predicciones, entre otros, como lo proponen: Ritchhart, Perkins, Church

y Morrison (2014). A la par con esto, las formas de trabajo en el aula, bien sean individuales o grupales, están enfocadas a promover el pensamiento y el aprendizaje, requerimientos indispensables para la comprensión.

Cada uno de estos movimientos lleva implícitas las habilidades del emprendedor; un emprendedor cuenta con características personales como ser creativo, honrado, imaginativo, responsable, autorregulado y persistente (Sarmiento, 2010). Por medio del uso de rutinas que facilitan visibilizar el pensamiento, la comprensión y por lo tanto el aprendizaje, los educadores debemos trabajar para reconocerlo y hacerlo visible en el aula, para ofrecerle a los estudiantes más oportunidades de construir y aprender significativamente. Para la valoración continua del desarrollo de las habilidades del emprendedor se construyen rúbricas (ver Tabla 2) que permiten valorar y orientar la construcción de las habilidades del emprendedor y el desarrollo del pensamiento.

Estas facilitan desde la socialización con los estudiantes establecer criterios claros, pertinentes y explícitos sobre el trabajo a realizar. Como lo expresa Gatica, (2013) son guías precisas que valoran los aprendizajes y productos realizados por los estudiantes.

Desarrollo del pensamiento,

desde la enseñanza para la

comprensión y el uso de rutinas

El marco de la EpC y la estrategia de hacer visible el pensamiento por medio de las rutinas, se consolidan como una valiosa herramienta para desarrollar el pensamiento y promover la formación de emprendedores desde las diferentes áreas del currículo, como las ciencias (naturales y sociales), matemáticas, lectura y escritura. A través del establecimiento de hilos conductores, tópicos generativos, metas de comprensión y desempeños que faciliten a los estudiantes llegar a ellas. En el caso de las áreas señaladas se han diseñado diez unidades de comprensión con el objetivo de fomentar las habilidades  el emprendedor, sin dejar de lado el desarrollo del pensamiento histórico, científico, lógico matemático y lógico lingüístico. Para ello en cada uno de los desempeños de exploración, investigación guiada o aplicación se plantean rutinas y actividades que generan diferentes movimientos de pensamiento y que aportan a la formación de un estudiante emprendedor. Por ejemplo, a través de la observación, interpretación y generación de preguntas a partir de una imagen, los estudiantes pueden de forma individual y grupal hacer descripciones, construir explicaciones e interpretaciones, tener en cuenta diferentes puntos de vista, preguntarse, establecer conexiones, entre otros movimientos de pensamiento, que a su vez implican ser creativos (curiosidad, fluidez), críticos (identificar, analizar), autorregulados (manejo de las emociones, organización de tiempos y tareas),  proactivos (iniciativa, perseverancia), tomar decisiones (solución de problemas), trabajar en equipo y ser líderes (disposición y responsabilidad).

El uso de rutinas de pensamiento, promueve la participación activa de los estudiantes, los empodera, les ayuda a reconocer sus habilidades y a adquirir autonomía. Se plantean con una intencionalidad, por ejemplo, para el caso del desarrollo del pensamiento científico: hacer y probar hipótesis, generar preguntas, observar de cerca y construir explicaciones. Para el pensamiento histórico, entre los tipos de pensamiento que se han priorizado están: el tomar perspectiva, establecer conexiones, construir explicaciones e interpretaciones. Para el pensamiento lógico matemático: buscar patrones, hacer conjeturas, formular generalizaciones y construir argumentos. Y para el caso del pensamiento lógico lingüístico: hacer interpretaciones, conexiones y predicciones, entre otros, como lo proponen: Ritchhart, Perkins, Church

y Morrison (2014). A la par con esto, las formas de trabajo en el aula, bien sean individuales o grupales, están enfocadas a promover el pensamiento y el aprendizaje, requerimientos indispensables para la comprensión.

Cada uno de estos movimientos lleva implícitas las habilidades del emprendedor; un emprendedor cuenta con características personales como ser creativo, honrado, imaginativo, responsable, autorregulado y persistente (Sarmiento, 2010). Por medio del uso de rutinas que facilitan visibilizar el pensamiento, la comprensión y por lo tanto el aprendizaje, los educadores debemos trabajar para reconocerlo y hacerlo visible en el aula, para ofrecerle a los estudiantes más oportunidades de construir y aprender significativamente. Para la valoración continua del desarrollo de las habilidades del emprendedor se construyen rúbricas (ver Tabla 2) que permiten valorar y orientar la construcción de las habilidades del emprendedor y el desarrollo del pensamiento.

Estas facilitan desde la socialización con los estudiantes establecer criterios claros, pertinentes y explícitos sobre el trabajo a realizar. Como lo expresa Gatica, (2013) son guías precisas que valoran los aprendizajes y productos realizados por los estudiantes.