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La investigación:

estrategia esencial en la de-construcción

curricular de la formación del profesional

académico de la educación

En la Región Suramericana y en el país existe una preocupación generalizada en cuanto a la calidad, pertinencia y solidez del proceso de formación del profesional académico de la educación (licenciados y normalistas superiores) 2. Las instituciones educativas donde se forman estos profesionales3 han sido objeto de reiteradas críticas en lo referente a su rigor en el proceso de admisión de los estudiantes, su solidez disciplinaria e investigativa, su pertenencia social y pertinencia académica, su formación pedagógica, didáctica e investigativa, su carácter crítico y democrático; entre otros aspectos.

Como reacción a esta situación se han expedido un sinnúmero de normas para organizar y regular4 las exigencias mínimas de calidad que deben demostrar las IES que ofrecen estos programas; no obstante, la preocupación continúa y no son pocos los estudios que cuestionan la validez, seriedad, pertinencia y profesionalismo del proceso desarrollado. Existen en el país universidades acreditadas de alta calidad con Facultades de Educación —programas de formación de profesionales académicos (licenciados) acreditados de Alta Calidad5 —, que a pesar de tener este reconocimiento otorgado por el Ministerio de Educación Nacional continúan con el escepticismo y la desconfianza con relación a la calidad del profesional formado.6

Esta situación, por cierto, sumamente cuestionada, le ha abierto espacio a “reconocidas firmas” de asesores y consultores que apoyados en bitácoras y en formatos estandarizados, han generalizado las realidades institucionales creando un ranking perverso que persigue, básicamente, hacerse a los denominados “estímulos estatales”7.Lo anterior da lugar a serios interrogantes: ¿en qué se diferencian sustantivamente las IES y los programas acreditados de Alta Calidad con los que no lo están? ¿Cómo leer los Proyectos Educativos Institucionales desde las realidades contextuales si la acreditación de Alta Calidad a través de sus diferentes formatos impulsa la estandarización y el comportamiento similar y generalizado? En este contexto resulta válido vincular la problemática de la formación del profesional académico de la educación en Colombia8, que requiere de argumentaciones sólidas y convincentes para explicitar y sustentar que la sola expedición de normas no es suficiente para consolidar la institucionalidad del docente como un auténtico profesional académico, cuyo propósito central es contribuir al proceso de formación de los proyectos de vida que conforman las nuevas generaciones de colombianos, ni mucho menos, lograr que la Pedagogía sea en realidad la “disciplina fundante” del proceso formativo del profesional académico de la Educación.9