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Formación de pensamiento crítico

desde la Educación Popular

En el mundo académico, las expresiones “crítica”, teoría crítica y pensamiento crítico, tienden automáticamente a ser asociadas con una corriente filosófica, en particular con la llamada Escuela Crítica de Frankfurt y a pensadores como Adorno y Horkheimer.

Los más eruditos nos aclararán que la crítica, nació como una operación auxiliar de la filología y de la historia (crítica interna y externa de documentos), se elevó en Kant a un ejercicio de cuestionamiento filosófico sobre los límites de la ciencia, la ética y la estética y en los hegelianos de izquierda se orientó a develar cuanto había de alienación y extrañamiento en la religión, el arte y la filosofía misma. (Puerta2015, p, 125).

También sabemos que en manos de Marx, la crítica filosófica pasó a ser una crítica a la propia filosofía y a las nacientes disciplinas sociales (como ideologías), y una crítica a la sociedad capitalista en su conjunto, transitando de crítica intelectual a praxis revolucionaria.

A lo largo del siglo XX, el marxismo se fue erigiendo como la corriente crítica por excelencia, así también se hubiese convertido en dogma para algunos ortodoxos; por ello, pensadores como Gramsci, Luckacs, Korsch, Bloch y Lefebvre, apuntaron su mirada crítica a tales versiones ortodoxas; más recientemente, autores europeos como Badiou, Ranciere y Žižek, y de América Latina como Dussel, Hinkelamert, Gallardo, Mauro Marini y Zemelman, renuevan esta tradición crítica.

Pero si entendemos la crítica “como una acción que permite la emergencia de una política y una ética de la vida y como una perspectiva para analizar las complejas relaciones entre la vida y el poder” (Walzer, 1993), no existe un modo único o superior de pensar crítico; por lo menos, en la tradición reciente de la filosofía, varias corrientes se han asumido como críticas; así, buena parte de la obra de Foucault, podemos considerarla como crítica, quien la definió como “el movimiento por el cual el sujeto se atribuye el derecho de interrogar la verdad acerca de sus efectos de poder y al poder acerca de sus discursos de verdad; la crítica será el arte de la inservidumbre voluntaria, de la indocilidad reflexiva”.