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Ser maestro hoy, un compromiso ético y social

para la transformación

Las imágenes del Paro Nacional del Magisterio Colombiano llenaron los medios de comunicación y las redes sociales con imponentes movilizaciones y creativas actividades; los maestros posicionamos en el debate nacional y en la opinión pública la importancia de las demandas y exigencias agrupadas en el pliego de peticiones. El colorido, la alegría y la inagotable energía del magisterio, logró cuestionar al Estado frente al compromiso con la educación pública, convocando a la comunidad educativa y otros sectores para exigir al gobierno financiación y respeto a nuestros derechos.

Múltiples miradas se pueden establecer frente a este fenómeno social y es necesario valorar, exaltar y destacar el compromiso e infatigable responsabilidad de cada maestro.

Sin embargo, tras toda esta puesta en escena y movilización subyacen saberes, reflexiones y compromisos más profundos y complejos. En cada actividad que transformaba las calles, acontecía el encuentro de la gran diversidad humana y pedagógica del magisterio, nos motivaba el compromiso social con nuestros estudiantes, comunidades educativas y con la sociedad, demostrando que las acciones de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación – FECODE - superan las simples exigencias gremiales y reivindicativas para los docentes, también necesarias pero no exclusivas.

Ubicar en la agenda social la discusión sobre el Sistema General de Participaciones -SGP, la financiación de la educación como derecho, la canasta educativa y la política pública, nos posicionó como sujetos éticos y políticos. Los maestros nos mantenemos en resistencia y damos respuesta al establecimiento que ciegamente continúa obedeciendo e implementado las directrices de organismos multilaterales y organizaciones económicas, como el FMI, el Banco Mundial y la tan de moda, OCDE.

En tiempos de políticas neoliberales, evaluación, estandarización, abandono y estigmatización de la educación pública, los maestros damos respuesta desde la diversidad, desde la fortaleza de nuestro saber pedagógico, del quehacer en las aulas y por supuesto, desde la organización Sindical, que continúa dando un salto cualitativo en la lucha gremial, para aportar en la consolidación del rol social del magisterio.

Los maestros agenciamos a través de la movilización y el liderazgo de la Federación, una nueva mirada a la educación y sus necesidades. Por tanto el reciente paro, nos permite comprender que el balance no se limita a lo logrado y consignado en el acuerdo, en cuyo análisis debemos seguir avanzando y por supuesto, acompañar, vigilar y exigir su cumplimiento e implementación. Este balance trasciende en otras dimensiones, en la unidad del magisterio, en una nueva agenda de discusión sindical que posiciona la educación pública financiada y administrada por el Estado, en la construcción de un nuevo estatuto de la profesión docente y por supuesto, en la consolidación de posturas y propuestas pedagógicas que continúen en resistencia a las actuales políticas, para desde las aulas y los espacios sindicales avanzar en la materialización de una escuela de puertas abiertas, más democrática e incluyente, una escuela crítica, digna y pertinente para nuestros niños, niñas y jóvenes.

Nelson Javier Alarcón

Secretario de Asuntos Laborales y Jurídicos FECODE