TITULO REV 125

 

 

El movimiento pedagógico Colombiano

y sus aportes en la construcción del pensamiento educativo latinoamericano

¿Para qué una historia crítica de la educación en Colombia? Este interrogante nos invita a usar el pasado para pensar las crisis que afectan el presente en los campos educativo y pedagógico y posibilita la generación de acontecimiento posicionando a los educadores en tanto sujetos históricos. Hablamos entonces de una historia crítica que problematiza expresiones totalizadoras del saber, verdades únicas que han sido estrategias políticas de ejercicios de poder hegemónicos del capital, fundadas en paradigmas educativos y pedagógicos funcionales a dichos poderes totalizantes que reducen la vida a las lógicas de calidad y competencia, a las dinámicas de producción y consumo, que aíslan al maestro de la apuesta por proyectos que buscan hacer visible lo popular en el saber.

Así, una historia crítica de la educación y la pedagogía en Colombia darían cuenta de la singularidad de acontecimientos invisibilizados por historias oficiales, de acontecimientos a propósito del maestro, de las condiciones que han hecho posible la aparición de su práctica intelectual en tanto profesión, pero también de sus luchas, de su voluntad de vida que lo constituyen actor, potencia. Nos mostraría las particularidades de entender y ser infancia, de ser joven, de entender la escuela, para reformular estatutos impuestos desde la oficialidad del poder hegemónico.

Una historia crítica de la pedagogía en Colombia permitiría problematizar los discursos sobre la enseñanza, la formación y la didáctica que han funcionado como política educativa. En muchos casos, se trata de tradiciones pedagógicas que han sido apropiadas de forma descontextualizada, a partir de un desconocimiento parcial o total de la historia de la educación, aspecto que pasa por la formación de maestros en nuestras facultades de educación.

Historiamos desde la crisis del presente que se hace visible en los actuales procesos de despedagogización, que, a través de las políticas educativas, poner a circular discursos y prácticas de corte psicologista, tales como los constructivismos y los modelos basados en la estandarización del saber que se practican hoy en la escuela, desde los cuales se desplaza el pensamiento que fluye y subvierte. Del mismo modo, se hace necesario leer el fenómeno de la desprofesionalización docente que, al decir de Marco Raúl Mejía, pasa por una pauperización en los componentes económico, social, cultural, ideológico y personal. Así la necesidad de escribir una historia crítica de la pedagogía parte de nuestro compromiso con el presente y del deseo por construir prácticas de libertad.

Finalmente, se apuesta por una historia de la resistencia y de la movilización, con nuevas periodizaciones y uso de fuentes, que posibilite, además, una historia viva del presente, que dé cuenta de los usos políticos de la memoria1. En esta historia, la palabra, la narración que nos afecta y relaciona con el otro, cobra un papel en tanto arma simbólica contra las lógicas imperantes del capitalismo contemporáneo.

En ese sentido, las historias de vida de maestros, estudiantes y las comunidades, no solo serían fuentes primarias para la investigación histórica, sino una oportunidad para el encuentro y la puesta en marcha de proyectos que den cuenta de lo común y posicione al maestro en comunidad como potencia política.