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Enseñanza de la

historia en Colombia restablecer, reformar o transformar

11NOV art 4En el debate reciente de la enseñanza de las ciencias sociales del país, se ha renovado la idea de una necesidad urgente de retomar la enseñanza de la historia de Colombia, pues según algunos sectores académicos, políticos y de opinión, esta se ha perdido. Propuesta que obtuvo un nuevo aire en el año 2017, cuando se promulgó la ley 1874 del 27 de diciembre “Por la cual se modifica parcialmente la ley general de educación, ley 115 de 1994, y se dictan otras disposiciones”. En la ley se afirma que se debe “restablecer” la enseñanza obligatoria de la historia en los lineamientos curriculares de ciencias sociales. Entre los propósitos que señala la ley se encuentra:

  1. a) Contribuir a la formación de una identidad nacional que reconozca la diversidad étnica cultural de la Nación colombiana.
  2. b) Desarrollar el pensamiento crítico a través de la comprensión de los procesos históricos y sociales de nuestro país, en el contexto americano y mundial.
  3. c) Promover la formación de una memoria histórica que contribuya a la reconciliación y la paz en nuestro país.

A nuestro juicio, la ley recae en varios supuestos que demuestran la falta de conocimiento del campo de la enseñanza de las ciencias sociales de quienes la propusieron y firmaron. En primer lugar, porque parte por considerar que es en los lineamientos y no en los estándares donde debería hacerse un cambio curricular en la enseñanza de las ciencias sociales, es decir, desconoce que los lineamientos curriculares fueron una propuesta más y que no definen obligatoriamente los contenidos de la enseñanza de las ciencias sociales, aspecto que si demarcan los estándares básicos de 2004. En segundo lugar, porque la mencionada ley parte por considerar que la enseñanza de la historia se había perdido, dando a entender que no se ha enseñado historia de Colombia y de nuevo otorga un papel sobredimensionado a la escuela, y en este caso a las ciencias sociales al considerar que la supuesta ausencia de enseñanza de la historia de Colombia ha sido una de las causas de las problemáticas sociales del país.

Como no ha existido una enseñanza de la historia a partir del pensamiento crítico, los colombianos no han tenido referentes históricos para elegir a sus gobernantes, y por eso todo queda en la “información” mediática, coyuntural e interesada. Se ha eliminado la capacidad de discernimiento de la información. Haber abandonado la educación histórica en el proceso de formación de los colombianos los ha desprovisto de conciencia histórica y de raciocinio ético para tomar decisiones. (Campos, 2018)

Pero sin duda, la mayor crítica radica en que se considera que la promulgación de una ley logrará modificar las prácticas de enseñanza de las ciencias sociales. La idea anterior debate con sectores de la sociedad que creen que en las escuelas y colegios del país no se ha enseñado historia de Colombia. Este sector por lo general, considera que hubo un error en la reforma curricular de los años ochenta que creó el área de ciencias sociales. Es decir, para algunos el hecho de no existir una clase o asignatura que se denomine Historia, demuestra una ausencia de la enseñanza de contenidos propios de esta disciplina.

La experiencia en el aula y en la formación de maestros y maestras de ciencias sociales, sumado a la investigación en el campo desmiente lo anterior. Pues muchas instituciones educativas más allá de lo que indique la ley, mantienen una división disciplinar del área de ciencias sociales; en otros casos maestros y maestras incluyen en sus contenidos escolares temas, problemas, metodologías propias de la historia articulada a otras ciencias sociales.

En últimas, aunque existió una reforma curricular en los años ochenta, y posterior a ella al menos cuatro disposiciones normativas de diferente nivel, se demuestra que no es suficiente con que se decrete por vía de leyes la enseñanza de la historia. En las escuelas del país existe la enseñanza de la historia de Colombia. Sin duda esta no es homogénea, dependerá de la formación previa de los maestros, de sus procesos de profesionalización y de las condiciones en las cuales desarrolla su labor.

Existen instituciones en las cuales se da poco valor al área de ciencias sociales, en otras se pliegan a las necesidades de aprendizaje derivadas de las pruebas estandarizadas y así obtener mejores resultados, en otras los contenidos históricos están presentes por medio de proyectos institucionales y de aula, que recobran el sentido de “pensar históricamente” y logran ligarlo a la formación de ciudadanías críticas.