titulorevista128


 

Educación artística:

lúdica, patrimonio, didáctica y juego

9DIC2018 art 5En el siguiente texto me propongo presentar procesos de inclusión, re-conocimiento, participación y visibilización en los cuales se propician y consolidan expresiones y creaciones en que cada ser llega a proyectarse en su territorio, contexto o escenario. Al interactuar adquirimos habilidades y destrezas de otros para saber estar en la comunidad mereciéndonos la mirada, el abrazo, la confianza y la escucha. Entre juegos socio dramáticos y juguetes simbólicos, podemos re-construir simultáneamente la memoria individual y colectiva, al re-crear la memoria ideica, estética, histórica, episódica, onírica, kinestésica, poética, y fantasmagórica, con las que podemos llegar a reconfigurar la coexistencia.

El impulso lúdico es punto de partida en la afirmación de la existencia de la persona porque permite múltiples formas de expresión y creación individual o colectiva. La pedagogía lúdica posibilita la cooperación, la participación, la conmiseración y unos altos niveles de lealtad, respeto y diversidad. Una metodología lúdica ayuda a generar un pensamiento analógico y metafórico que no suscita la dicotomía entre lenguaje narrativo y lenguaje discursivo, ni entre juego – trabajo o estudio y juego.

La lúdica se concibe como una actitud del espíritu, que renueva concepciones éticas y estéticas del mundo; las experiencias lúdicas favorecen la armonía, lo bello, la curiosidad, la fantasía, el asombro y la alegría desde una mirada de trascendencia. El ser lúdico opone el impulso creativo frente al autoritarismo para generar aprendizaje liberador y se convierte en acompañante y facilitador de actos pedagógicos integrales; permanentemente el ser rediseña con la comunidad materiales de uso propiciatorio para los procesos de creación y re- creación en donde se actualizan saberes e innovan métodos.

El juego también aporta euforia, divertimento de la cotidianidad y goce pero puede llegar a devenir en actitudes que en muchos casos suelen ser maltratantes. Hay juegos físicos y mentales que se hacen a costa de una de las partes y terminan afectando su naturaleza; lo suscitador en la construcción de un nuevo paradigma está en que aprendamos a redimensionar y revalorar el contexto con el impulso lúdico e imaginario. La teoría de juegos permite acercar solidariamente economías al tiempo que urdimos y tejemos puentes para aunar y entretejer relaciones sustantivas entre lo ancestral y lo digital.

El concepto de lúdica se inscribe en la dialéctica que actualiza y reivindica a la mujer y el hombre que saben jugar; la pedagogía, saber dinámico con discurso propio y contextualizado, se genera y re-crea en ambientes comunitarios altamente consensuadores y de bienestar; el juego se asume como elemento de creación y de comunicación en el que cada persona aparece como co-autor del acto pedagógico. Lúdica, pedagogía y juego son elementos que interactúan para mejorar las relaciones sociales en ámbitos de educación informal, no formal y formal. El juego se ha reconocido en la cultura colombiana como un elemento básico del desarrollo de las infancias; su esencia ha sufrido un cambio brusco en los últimos siete lustros al considerarse una subcategoría del folclor a una categoría virtual de estudio que vislumbra otra educación artística, ambiental y estética para que la solidaridad y el desarrollo sustentable logren extirpar de raíz el calentamiento global, las hambrunas y toda forma de esclavitud y miseria.

A principios del siglo XXI muchos saberes, oficios y prácticas ancestrales agonizan… las artes de la tierra en nuestro contexto han perdido la valoración que tenían desde la infancia, la mayoría de infantes no se re-dibujan o re-modelan con arcilla o barro, el descubrimiento de la tercera dimensión se hace parcialmente en las pantallas que la exploración con distintos materiales para descubrir en ellos sus limitaciones y posibilidades. En cada barrio, localidad, vereda, municipio y región podemos re-valorar arte-sanos con sus procedimientos, técnicas, metodologías y productos, para llegar a merecernos las materias primas con las que podemos materializar ideas, renovando, a la vez percepciones e interacciones.