TituloRevista119

 

Tránsitos hacia la

utopía educativa en

Paulo Freire

En la obra renacentista “Utopía”, su autor, Tomás Moro (Londres: 1478- 1535), narra la historia de una isla imaginaria llamada Utopía, en donde existe un Estado en el cual la vida de sus habitantes transcurre en medio de una democracia perfecta. Utopía está situada en algún lugar de la Atlántida y su capital es Amaurota, que significa sitio “esfumado a la vista” o también “entre brumas”, es decir, algo así como un lugar difícil a la vista para cualquier visitante.

Con esta breve descripción, queremos señalar la trascendencia que para Paulo Freire tiene la “Utopía” a través de toda su obra, pero no ya como lo propuso Tomás Moro en el sentido de ser una ficción o algo irrealizable. La palabra “Utopía”, invención de Tomás Moro, proviene de los términos griegos “U”: negación, y “topos“: lugar, es decir, “ninguna parte” o un “no lugar”.

Paulo Freire retoma el término “Utopía” como la categorización histórica de la “Esperanza” y ésta como la capacidad de lucha hacia la emancipación, valor esencial descrito por Freire en su obra “Pedagogía del Oprimido”, para los hombres radicales o progresistas a quienes los define su amor a la libertad, ante lo cual deben tener coherencia existencial con las acciones liberadoras frente a todo lo que signifique el miedo a la libertad, propio del mundo de los opresores.

La idea humanista de la Utopía, aparece en la obra de Tomás Moro en su sentido renacentista: “ideal de un impulso por la libertad y el cultivo de la inteligencia”. En la profusa obra de Paulo Freire, la Utopía se vuelve “Denuncia y Anuncio”. Esta es quizás la invitación profética a la que hace alusión Freire cuando nos habla del “derecho y del deber de cambiar el mundo”. Por ello, al final de su vida, en una entrevista que le hicieron, al preguntársele: -¿Cómo podría usted definirse?, contestó con decisión:- “Soy un peregrino de la utopía”.