Formación profesional 

y Educación Superior en el SENA

11 DIc 2019 art 5No obstante que la misión del SENA es ofrecer y ejecutar la formación profesional, en las últimas décadas se le han asignado funciones que desvirtúan y desnaturalizan su papel social. Para actividades propias del sistema de Ciencia, Tecnología y Desarrollo Tecnológico se desvían más del 20% de sus recursos; en materia de Intermediación laboral, el SENA toma las funciones del desaparecido SENALDE5, sin recibir asignación adicional de recursos; en atención a la política de fomento se destinan recursos parafiscales para la financiación de la incubación empresarial y el empresarismo. 

En el mismo sentido, y para mitigar la crisis derivada de la reducción de las transferencias a los municipios, le asignan al SENA la responsabilidad de incursionar en la ejecución de programas de la Educación Formal, FORMALIZANDO la oferta institucional, al estimular la integración con la media y el incremento desmedido de los programas de educación superior: Técnicos Profesionales y Tecnólogos. 

En respuesta a la primera pregunta, podemos afirmar que el SENA de entidad ejecutora y financiadora de la formación profesional ha devenido en una entidad chequera, encargada de sortear las responsabilidades que le competen al Estado con recursos del presupuesto nacional al financiar con parafiscales funciones que no tienen que ver con la responsabilidad social que le asigna su misión. 

Es así, como desde el año 2006, cuando se le asignan los 65.000 cupos (al SENA) para técnicos y tecnólogos que hacen parte de la meta de educación superior del gobierno nacional6 estos no fueron suficientes para que el Ministerio de Educación alcanzara la meta de educación superior establecida para el primer cuatrienio del gobierno, por lo que elevan las exigencias en esta materia al SENA, justo cuando empezaba la campaña a la primera reelección del presidente Uribe y, sin que mediaran estudios que social, económica y curricularmente los justificaran, se planteó “el doble de los cupos de Técnicos y Tecnólogos al finalizar el 2006”, transitando el camino del desmonte de la formación profesional como educación no formal en detrimento de su población beneficiaria, que son los millones de colombianos, especialmente campesinos y obreros expulsados de la educación formal. Al decir del Ministerio de Educación estos beneficiarios se incrementaron a partir de 1997, por cuanto creció la deserción en los niveles de básica primaria, básica secundaria y media como consecuencia de la crisis económica, la cual obliga a que los jóvenes abandonen sus estudios tanto porque sus familias no pueden sufragar los costos asociados, como para trabajar y poder obtener ingresos adicionales para ayudar en el sostenimiento de la familia 7. 

Disolver las fronteras existentes entre la educación formal y la educación no formal o formación para el trabajo, facilita la idea de Unidad de Caja, donde los recursos parafiscales, con destinación específica para la educación no formal se aprovechan para ser desviados hacía otros rubros, se introducen transformaciones con miras a instaurar una política de unidad curricular a través de la generalización de un modelo de competencias y hace que una función que no es misional se priorice por encima del primer objetivo institucional cual es “Dar formación profesional integral a los trabajadores de todas las actividades económicas, y a quienes sin serlo, requieran dicha formación, para aumentar por ese medio la productividad nacional, promover la expansión y el desarrollo económico y social armónico del país, bajo el concepto de equidad social redistributiva”.

El SENA siempre ha tenido autonomía para ofrecer, ejecutar y certificar las acciones de formación profesional que como educación no formal, deben ser acreditadas con CERTIFICADOS. Internacional y nacionalmente, social y empresarialmente el Certificado de Aptitud Profesional CAP ha sido reconocido como un certificado de idoneidad de quien lo posee. Así que la preocupación, además de la calidad de la oferta de Formación Profesional es la responsabilidad institucional frente a la sociedad y su egresado. Con la oferta de Técnicos Profesionales y Tecnólogos, que son de Educación Superior, esa calidad no está garantizada, tampoco el reconocimiento que puedan representar a futuro sus Títulos. Pasamos a explicar el por qué. Los Planes y Programas de Formación Profesional son elaborados a partir de un proceso de diseño curricular con criterios y metodologías acordes con su naturaleza, por lo tanto un programa de formación profesional, así corresponda a un nivel alto de la pirámide ocupacional, no puede asimilarse de una manera mecánica a un Técnico Profesional o Tecnólogo que tienen otros fundamentos curriculares y perfiles claramente definidos.

http://www.fecoderevistaeducacionycultura.com/images/revistas_1-100/Educacion%20y%20Cultura%2083.pdf