Una cátedra de derechos a través del arte

06062018 art5A lo largo de la vida constitucional de Colombia, se ha dado una tendencia sostenida, pero llena de tensiones, hacia una secularización de las relaciones políticas y sociales. Se superó la hegemonía monárquica, después la eclesiástica.

Hasta finales del siglo XIX, se superó el colonialismo español, reemplazado el neocolonialismo inglés. En los sesentas del siglo XX, los intereses parecían comunes, hasta el momento que aparece el narcotráfico y se da una regresión importante en valores y prácticas, con la que se vulneraron los derechos de campesinos, obreros, indígenas, empleados, informales, “minorías diversas”, desplazados todo tipo de ciudadanías no convencionales.

En el período comprendido entre la Constitución Política de 1886, la reforma de 1991, hasta nuestros días, se evidencia una profunda separación entre los campos del conocimiento, considerados científicos y las “bellas” pero relegadas artes. Paulatina pero decididamente, el sistema educativo oficial ha cedido a otros intereses diferentes a la educación como derecho y camino de transformación social. Por ello, se han generado muchos fenómenos de desarticulación, entre ellos, la separación entre la enseñanza de los Derechos Humanos y el arte. Sin embargo, en las comunidades ha existido un movimiento popular de artistas de todas las expresiones, constructores de ciudadanías, estudiosos de lo estético, académicos sociales, defensores de derechos, entre muchos otros, que han sabido que arte y participación ciudadana pueden y deben estar juntos. Estas prácticas no solo se sustentan entre sí, sino que juntas son doblemente efectivas, ya que representan diálogos reflexivos —en los propios lenguajes populares— de transformación social, para superar condicionamientos como la guerra, la corrupción, la inequidad, miseria y la marginalidad.

En el caso de Bogotá, los modelos educativos oficiales avanzan hacia procesos “transdisciplinarios” dejando atrás el divorcio entre un conocimiento racional, dirigido exclusivamente a la presentación de una prueba de estado (“saber pro”), y un pensamiento crítico, creativo y emocional, que representa realidades por medio del arte y que, en el sistema actual, parece excluido de la formación integral de los estudiantes. La “Cátedra de Derechos Humanos a través del arte” del colegio “La Chucua” pretende allanar la brecha entre dos temas que la compartimentación del conocimiento y los intereses unilaterales han deslindado históricamente.

En 2015 se presenta a la Comisión de Presupuestos Participativos del Colegio “La Chucua” I.E.D. el proyecto “Cátedra de derechos a través del arte”, como una estrategia, por medio de herramientas teóricas y prácticas de lo gráfico y visual. El objetivo propuesto era estimular la producción de piezas comunicacionales como historietas, ilustraciones, caricaturas, afiches, carteles, entre otras, con el tema de los Derechos Humanos, en un doble propósito de fomentar el uso de lenguajes visuales y el conocimiento de uno de los grandes valores de la civilización: los Derechos Humanos, que acusa un interés limitado y una visión de “fenómeno lejano”, pero que condiciona el propio desarrollo de cadaestudiante y sus familias.

Metodológicamente en su inicio, se ha prescindido de textos largos o documentos complejos, para optar por una experiencia personal, unida a un entorno comunitario, local, distrital y nacional, haciendo de los sucesos actuales el insumo, que representado en un cartel, profusamente ilustrado con imágenes caricaturescas, diálogos anecdóticos, y representaciones humorísticas entre personajes similares a su entorno. Con un tamaño de pliego, impreso a todo color, se colocó estratégicamente en varias partes del colegio, ventanas, salón de artes y sala de docentes, para compartir también con los colegas el propósito de la “Cátedra”. La invitación era a leer de forma no obligatoria, sino ocasional, el cartel; ya en el aula, se comentaban aspectos de arte como el color, la fisonomía de los personajes, los recursos de composición y aspectos de fondo como el para qué o por qué del cartel, los diálogos y los derechos.